Noruega es uno de los países con mayor presión fiscal del mundo. El tipo impositivo mínimo ronda el 20% (para una estancia de 6 meses y unas ganancias de 30.000 coronas, algo menos de 4.000 euros). Si se prevé ganar menos de 30.000 coronas, se puede disfrutar de una tasa especial que oscila entre el 6% y el 10%. Además, el trabajador extranjero tiene derecho a percibir un 10,2% de lo que ha ganado durante el año, en concepto de vacaciones, y a solicitar la devolución del 10% de lo que ha pagado de tasas, siempre y cuando vaya a permanecer menos de dos años en el país.

Lo primero que hay que hacer para trabajar en Noruega es solicitar la Tax Card en la Tax Office. Tardan unas tres semanas en expedirla y enviarla, por lo que es fundamental hacerlo cuanto antes. Durante ese tiempo de espera está permitido trabajar, pero no cobrar. En dicha solicitud el trabajador tiene que indicar el tiempo que va a estar trabajando en el país y la cifra que estima que va a cobrar en el año natural. Basándose en esos datos, se calcula el tipo impositivo que tiene que tributar. Si no se tienen claras las ganancias que vas a obtener, y teniendo en cuenta que la cifra se puede modificar de forma fácil y rápida, lo más aconsejable es indicar unos ingresos inferiores al límite de 30.000 coronas.

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