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Ante este escenario, profesores y alumnos se enfrentan constantemente a las preguntas formuladas en el título de este texto, y si no lo hacen, deberían hacerlo, al menos en términos de motivación, y no sólo de contenidos o materias, que también, dado que el grado de arquitectura recuerda ahora tanto a la licenciatura en derecho de hace veinte años, quizá, cuando todo el mundo asumía que dichos estudios conducían directamente a una pasantía (de carácter gratuito probablemente) en primer lugar y luego a una difícil situación laboral si no se era contratado por un despacho o se realizaban unas oposiciones.

Si las oposiciones en arquitectura siempre fueron una opción casi residual, la contratación por un tercero ahora también lo es, con lo cual las opciones son muy pocas y pasan por la difícil reinvención con sus múltiples y conocidas variantes de éxitos y fracasos en forma de tartas, talleres infantiles, mecedoras, mobiliario urbano, diseño web y un largo etcétera.

A pesar de todo, la buena noticia es que la arquitectura, o al menos los estudios conducentes a ser arquitecto, ya no está de moda, y eso significa que se vuelve más que nunca, vocacional, y así no será más, ojalá, un lugar donde enriquecerse e insultar a la ciudad y sus ciudadanos, lo cual podría redundar en una noticia mejor aún para el medio físico que llevara implícita la supervivencia, porqué no, del planeta.

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por Brijuni Arquitectos

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